martes, 24 de marzo de 2009

Mi todo sin más

Me he tomado 3 cañas al sol. Últimamente hay muchos momentos en los que pienso lo a gustito que estoy. Sí, me encuentro a gusto. Me siento tranquila, de alguna extraña forma me encuentro satisfecha de mis horas de vida, de lo que hago con ellas. Responsable del rumbo de las cosas. Feliz del camino que me lleva al trabajo, de mi té del desayuno, del libro que leo, de las cosas que aprendo. Hacía mucho tiempo que no aprendía. Como aquella escena de Pretty woman donde ella no sabe usar los tenedores adecuados, un mundo se abre en torno a ella totalmente nuevo. Así me siento yo, cada párrafo rellena poco a poco mis lagunas. Otras veces ni siguiera en mi cabeza había hueco para la laguna, ni vacía ni llena, simplemente conceptos e ideas inexistentes para mí. Así que ahora todo anda especialmente desordenado, frágil, ligero... Hace falta tiempo para fijar conceptos. Y aquí derivamos a mi obsesión del tiempo y la preocupación por la disciplina y... Sólo siendo un lobo estepario sería capaz de organizarme, pero he aquí una contradicción. Cómo vivir sin el señor que me encuentro camino a casa, sin el saludo del portero, sin los míos (los que fueron y serán siempre a pesar la inercia de la vida), sin las mil horas de charlas sobre los mismos temas, sin nuestros sueños, nuestros príncipes-sapo. Por eso siento tanto cuando el ambiente se nubla, cuando sus caras se ponen grises y sus corazones se cierran. Porque yo quiero que sigamos sintiendo lo que sentimos después de un partido de squash, compartir las risas que ahora parece que escasean en una noche de ligoteo, seguir con nuestras charlas con pavito de adolescente que tantas veces hemos tenido. Y llorar, y compartir nuestras miserias pero seguir soñando. Ahora que nos hacemos mayores, hay amigos que se van y ya uno no corre detrás de ellos para buscarlos, ahora el que se va puede que nunca vuelva. Por eso echaba tanto de menos la primavera, porque quizás con ella todas volvamos a ser felices, felices a medias pero felices*

miércoles, 11 de marzo de 2009

Historia de una guerra

Estaba leyendo algo... y no quiero olvidarlo.Mi memoria es frágil y a veces resulta demasiado anárquica y estúpida, así que utilizo mi diario jam para combatirla."La mayoría de la gente en el mundo no tiene ni la más remota idea de que Sudán es escenario de una gran guerra...." No puedo copiar todo el libro de Kapuscinski pero hay algo que quiero dejar aquí, es una especie de resumen, retazos, pero creo que sirven para entender.sobre todo ya dije...recordar.


"Sudán fue el primer país africano que tras la Segunda Guerra Mundial obtuvo la independencia. Antes había sido colonia británica. Está compuesta por dos partes: el Norte, árabe-musulman y el Sur, negro-cristiano y animista. Entre estas dos comunidades imperaba un antiguo antagonismo, la hostilidad y el odio, porque los árabes del norte durante años habían invadido el sur con el fin de apresar a sus habitantes, a los que luego vendían como esclavos.
El norte de Sudán se compone del Sáhara y del Sahel, aunque es verdad que cubierto de arena y piedras, no se reduce a ellas . La superficie amarillo-dorada del Sáhara se extiende hasta el infinito. Y de pronto, en su mismo centro, vemos una franja ancha y de un verde intenso de campos y plantaciones bordeando el Nilo, que fluye por allí en meandros amplios y suaves.
En tiempos, estos campos ribereños daban vida a millones de fellahs árabes y a pueblos nómadas de la zona. Pero más tarde, a partir de la Segunda mitad del s.xx y sobre todo de la independencia, se aceleró el proceso de expulsión de los fellahs por parte de sus congéneres ricos de Jartum, los cuales junto con el generalato, el ejército y la policía, se fueron apoderando de las fértiles tierras del Nilo para convertirlas en plantaciones gigantescas de algodón, caucho, sésamo, todos ellos materia de exportación.
Los árabes sudaneses, expropiados, expulsados y despojados tienen que establecerse en alguna parte. Una parte de ellos engrosará las filas de un ejército cada vez más poderoso, otros las de la policía y al resto el régimen intentará mandarlos al Sur.
Los habitantes del Norte suman 20 millones y los del Sur alrededor de 6. Estos últimos se dividen en decenas de tribus que hablan lenguas diferentes y profesan religiones y cultos diversos. En ese multiétnico Sur, existen dos grandes comunidades, los dinka y los nuer. Los dinka y los nueros subordinan su vida a las exigencias y necesidades de sus vacas. Para existir, necesitan tener espacio, tierra sin fronteras , un horizonte abierto y amplio. Encerrados, enferman, se convierten en esqueletos, se consumen, mueren.
Los hombres del Sur no querían que en un Sudán independiente los gobernasen los hijos de los traficantes de esclavos. El Sur exigía una secesión, un Estado propio. El Norte decidió destruir a los rebeldes. Y empezaron las masacres.
A pesar de sus muchos años de duración, nunca he oído que alguien intentase escribir su historia. La guerra, incluso la más larga y grande, desciende de prisa a la zona de la no-memoria y cae en el olvido. ¿Documentos? Aquí jamás los ha habido. No existe la costumbre de escribir memorias ni diarios (muchas veces, las más, es que simplemente, no hay papel).
La guerra del Sudán con el tiempo degenera y se convierte en una contienda entre diversas castas militares en contra de su mismo pueblo. Todo esto ocurre en un país pobre, si alguien recurre a un arma lo hace , sobre todo, con el fin de rapiñar comida. Es una guerra por un puñado de maíz o un cuenco de arroz.
Tres tipos de fuerzas armadas participan en esta guerra: el ejército gubernamental dirigido por el presidente; los guerrilleros del SPLA y diversas formaciones del Sur que se han escendido del mismo; y las milicias, grupos paramilitares formados por hombres jóvenes (a menudo niños) procedentes del campo y dirigidos por jefecillos locales que dependiendo de la situación y posibles beneficios, colaboran con el ejército oficial o con la SPLA.
¿Contra quien van todos esos ejércitos que llevan tantos años luchando? A veces unos contra otros, pero las más de las veces contra su propio pueblo, es decir, contra los más indefensos: las mujeres y los niños. ¿Y por qué? ¿Acaso guía a estos hombres algun antifeminismo zoológico? Por supuesto que no. Atacan y expolian a los colectivos de mujeres con niños porque a ellos va dirigida la ayuda internacional, son ellos los destinatarios de los sacos de harina y arroz. Estos tesoros no siempre hay que arrebatárselos a las mujeres. Cuando un avión trae comida, basta con rodearlo y llevárselo todo.
El régimen de Jartum, hace hoy con los dinka y con los nueros lo que Stalin hizo con los ucranianos en 1932: condenarlos a la muerte por hambre.
La gente pasa hambre no porque en el mundo falte comida. La hay y mucha, de sobra. Pero entre los que quieren comer y los almacenes llenos se levanta un obstáculo muy alto: el juego poítico. Quien tiene armas, tiene comida, quien tiene comida , tiene el poder.
Nos movemos entre personas que no piensan en la esencia y la trascendencia ni en el sentido y la naturaleza del ser. Estamos en un mundo en que el hombre, arrastrándose y escarbando en el barro, intenta encontrar en él cuatro granos de cereal que le permitan vivir hasta el día siguiente"
"Y la gente, ¿dónde está?" de Ébano. Kapuscinski.

jueves, 5 de marzo de 2009

África

El tiempo se me escapa. Mi obsesión. El vacío y la ignorancia, mi memoria, la constancia, la disciplina.
Mis horas se dividen en categorías, la pérdida del tiempo domina mi día a día, y yo lucho para evitarlo pero... siempre pierdo.
Kapuscinski apareció en mi vida, ya no se irá nunca. Mi querida Pandora, yo le presenté a Stefan y usted a Rysxzard, ahora estamos en paz. Gracias*
"El europeo y el africano tiene un sentido del tiempo completamente diferente; lo perciben de maneras dispares y sus actitudes también son distintas. Los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva , en cierto modo exterior, que se halla fuera de nosotros y que sus parámetros son medibles y lineales. Según Newton , el tiempo es absoluto: "Absoluto, real y matemático, el tiempo transcurre por sí mismo y , gracias a su naturaleza, transcurre uniforme; y no en función de alguna cosa exterior" El europeo se siente como su siervo, depende de él, es su súbdito. Para existir y funcionar, tiene que observar todas sus férreas e inexorables leyes, sus encorsetados principios y reglas . Tiene que respetar plazos , fechas, días y horas . Se mueve dentro de los engranajes del tiempo; no puede existir fuera de ellos. Y ellos le imponene su rigor, sus normas y exigencias . Entre el hombre y el tiempo se produce un conflicto insalvable, conflicto que siempre acaba con la derrota del hombre; el tiempo lo aniquila.

Los hombres del lugar, los africanos, perciben el tiempo de manera bien diferente. Para ellos ,el tiempo es una categoría mucho más holgada, abierta, elástica y subjetiva. Es el hombre el que influye sobre la hormona del tiempo, sobre su ritmo y su transcurso. El tiempo, incluso, es algo que el hombre puede crear, pues, por ejemplo, la existencia del tiempo se manifiesta a través de los acontecimientos, y el hecho de que un acontecimiento se produzca o no, no depende sino del hombre. Si dos ejércitos no libran batalla, ésta no habrá tenido lugar (es decir, el tiempo habrá dejado de manifestar su presencia, no habrá existido).

El tiempo aparece como consecuencia de nuestros actos y desaparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. Es una materia que bajo nuestra influencia siempre puede resucitar, pero que se sumirá en estado de hibernación, e incluso en la nada, si no le prestamos nuestra energía. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo dependiente del hombre."
Ébano. Ryszard Kapuscinski.